El Banco Mundial, el Fondo Monetario
Internacional y la Organización Mundial de Comercio manejan una doble
moral
e hipocresía al respaldar un orden global que traslada los capitales
libremente por el mundo, pero no concede a los trabajadores ese mismo
derecho, concluye el Informe 2002 de Social Watch.
Dado conocer en vísperas de la Conferencia Internacional del
Financiamiento
para el Desarrollo (FfD) que se realizará en esta ciudad, el análisis
se
basa en las conclusiones de coaliciones de ciudadanos de 48 países.
Los organismos financieros internacionales, explicó Social Watch,
exigen a
los países pobres abrir sus mercados pero no exige lo mismo a las
naciones
ricas. Asimismo, obliga a los países en desarrollo a ajustar sus
cinturones
en tiempos de recesión y en cambio permite a los gobiernos ricos
intervenir
en tiempos de crisis.
Estas acciones, resaltó el organismo, deben ser tomadas en cuenta por
la
ciudadanía para organizarse y elevar sus voces, exigir transparencia y
abogar por cambios.
Dio cuenta que una y otra vez se ha dicho que la globalización es la
clave
para resolver el problema de la pobreza, lo cual es falso, pues los
informes
nacionales demuestran todo lo contrario, "constituyendo una abrumadora
evidencia de las injusticias, corrupción e implementación de políticas
erróneas que perjudican a los pobres en lugar de ayudarlos", apunta el
documento.
También, el Informe 2002 de Social Watch, establece que los países
industrializados ricos no han cumplido con el compromiso asumido de
ayudar a
la mitad --constituida principalmente por mujeres-- de la población
mundial,
a salir de la pobreza.
En cambio, la ayuda se ha disminuido a pesar de las frecuentes promesas
de
aumentarla.
De ello los mercados de los países desarrollados están cerrados para
productos elaborados en las naciones pobres y las instituciones
financieras
imponen políticas económicas a países en crisis que ellos no aplican
ante
una recesión.
Así, concluye Social Watch, mientras Noruega, Malta, Australia y
Alemania
encabezan la lista como los países con mejores indicadores sociales, en
términos generales, Afganistán y Liberia están al final de la tabla.