Ciclo conferencias:
Trata de personas: Desafío Trasnacional
Explotación
laboral, turismo sexual y matrimonios forzados
María de la Luz González, enviada Cimac
| Puebla
Mujeres
parlamentarias de 12 países de América y especialistas
en el tema se pronunciaron aquí por impulsar leyes
y estrategias regionales para prevenir, sancionar y erradicar
la trata de personas, que afecta particularmente a mujeres,
adolescentes, niñas y niños.
La explotación laboral, el turismo sexual, los matrimonios
forzados, el trabajo infantil y las adopciones ilegales
son algunas de las formas que adopta actualmente este fenómeno,
coincidieron los asistentes al ciclo de conferencias “La
trata de personas, un desafío trasnacional”.
Organizado por el Comité Ejecutivo de la Red de Mujeres
Parlamentarias de las Américas en la Benemérita
Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), el encuentro
tuvo como objetivo intercambiar conceptos y experiencias
legislativas en materia de trata de personas y suscribir
un compromiso sobre el tema al término de la reunión,
que durará tres días.
Aunque no se tienen cifras sobre la dimensión de
la trata de personas en México, se sabe que estima
que en el mundo un millón de personas son víctimas
de esta práctica ilegal anualmente.
Hay mujeres traficadas para el mercado matrimonial, o para
atender la demanda de comercio sexual en cuarteles militares
y burdeles, existen adopciones ilegales que no tienen como
fin la formación de una familia, afirmó la
senadora Lucero Saldaña, representante para América
del Norte de la Red de Mujeres Parlamentarias.
“Miles de mujeres son atraídas a través
de un contrato de trabajo rentable y destinadas a burdeles
o clubes nocturnos. Mujeres y niñas provenientes
de áreas rurales son vendidas y traficadas para llenar
la demanda del turismo sexual”, denunció la
legisladora, quien citó a las mujeres emigrantes
como uno de los grupos más vulnerables a la trata
de personas.
“Nuestro interés como parlamentarias es legislar
con perspectiva regional, porque esta práctica implica
múltiples violaciones contra los derechos humanos
y el crimen no tiene partidos ni fronteras”, afirmó
Saldaña.
Los conferencistas, entre quienes estuvieron Sofía
Almazán, directora de CasaAlianza México,
e Igone Guerra, coordinadora internacional del Programa
para la Erradicación del Trabajo Infantil (ECPAT)
de la Organización Internacional del Trabajo (OIT),
plantearon también la problemática de la explotación
infantil, que incluye el comercio sexual.
En materia de trabajo y explotación infantil, las
cifras de ECPAT indican que en el mundo trabajan más
de 246 millones de menores y adolescentes de entre 5 y 14
años, de los cuales 1 de cada 8 son explotados.
En México, de acuerdo con estadísticas oficiales,
16 mil niños son explotados sexualmente en el país
y los menores trabajadores suman 3.3 millones, de los cuales
50 por ciento son mujeres.
En el plano internacional, Asia y Oceanía tienen
el mayor porcentaje de menores trabajadores, con el 60 por
ciento del total, seguida de África con un 29 por
ciento, mientras la región de América Latina
y el Caribe concentra a ocho por ciento de esa población,
esto es, casi 20 millones.
El ECPAT ha recomendado focalizar sus acciones en aquellas
áreas consideradas las peores formas de trabajo infantil:
esclavitud, actividades ilegales (como la explotación
sexual comercial) para erradicar la explotación laboral
de los menores.
En materia de comercio sexual con infantes, el ECPAT considera
actividades como la prostitución, la pornografía
y el tráfico de menores, en las cuales se explota
a aproximadamente un millón 800 mil niñas,
niños y adolescentes en todo el mundo, que involucra
a redes sumamente poderosas, con ganancias cercanas a los
siete mil millones de dólares anuales.
Sobre
el trabajo doméstico infantil, la coordinadora del
ECPAT precisó que se trata de la contratación
de menores para realizar tareas en el domicilio de un tercero,
que, en muchas ocasiones, tienen características
de explotación, con largas jornadas de trabajo, en
condiciones peligrosas y con abusos físicos, sexuales
y psicológicos.
A
los niños víctimas de este tipo de explotación
se les niega el derecho a la educación; no se les
permite socializar con otros menores, son sometidos a trabajos
forzosos o prácticas similares a la esclavitud, y
muchos de ellos son víctimas de trata, pero, por
tratarse de una actividad no regulada se carece de cifras
del fenómeno, aunque algunos estudios realizados
en países de Centroamérica señalan
que el 90 por ciento de los trabajadores domésticos
infantiles son niñas.
06/MLG/LR

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